LA RIOJA
Toca un poco de viajes.
El pasado fin de semana para tomar fuerzas para este duro verano nos fuimos a La Rioja, como suelen decir los culturetas un marco incomparable, tierras de vino y buen yantar.
La base la plantamos en Santurde de la Rioja un pueblo pequeño, entre Santo Domingo de la Calzada y Ezcaray, en una casa rural llamada Los Mochuelos, muy acogedora y recomendable aunque un pelín cara (70€) en temporada alta si lo comparamos con otras similares en la zona. Aunque cuando el trato es bueno y los desayunos mejores la diferencia de precio se soporta de buen grado.
El primer día empezamos la ruta en Ezcaray un pueblo de temporada invernal, diseñado como base para la estación de esquí de Valdezcaray, que ofrece tranquilidad y por estas fechas un festival de Jazz bastante famoso en la comarca.
De ahí fuimos hacia el centro-este de la comunidad, hacia la ribera (con “b” si es de río y con “v” si es riachuelo, que he aprendido gracias al blog de Nacho Hevia) del Rio Leza, un enclave en el que conviven las canteras más industriales y los pueblos de esos en los que puedes dejar la bici sin candado sin peligro ninguno. Que había una cantera nos dimos cuenta porque cuando caminábamos tranquilamente por el pueblo, empezaron a sonar unas sirenas nucleares de una especie de fábrica en la colina, rapídamente buscamos una nevera (según los sabios consejos de la última peli de Indiana Jones), pero no encontramos ninguna y a los segundos se oyó una explosíón bestial, vamos que pensabamos que era el apocalipsis, y al ver salir nubes de humo de la montaña, dedujimos que o era Godzilla o la explosión de una cantera.
Después de reponernos del susto decidimos buscar otro sitio más tranquilo, sin canteras, y bajamos hacia el sur, por el cañon del Río Leza. En esa carretera hay varios miradores donde se pueden ver buitres carroñeros y otras rapaces de la fauna ibérica (poner voz de Félix R de la Fuente), un buen sitio para no echar nada de menos a los semáforos.
Y como no hay nada como el olor a tomillo para despertar el gusanillo, comimos en Laguna de Cameros en una fonda regentada por una chica andaluza que nos dio de comer casi a las 4:00 y es que no hay nada como estar en España para comer a la hora que te entre el hambre. El menú fue ligerito, unos garbanzos a la riojana, y medio kilo de filetes de lomo con patatas y para coronar un tazón de arroz con leche/natillas, ideal para bajar la comida.
La verdad es que esa zona está algo separada del Camino de Santiago (gallina de los huevos de oro para los restauradores), y se nota por el poco tránsito, pero en cambio han explotado la llamada ruta de los dinosaurios donde, ya que en muchos pueblos de la zona se han descubierto huellas fósiles de dinosaurios, lo señalan como parte de un circuito, una excusa muy buena para ir con niños y hacer el viaje y las caminatas más divertidas y llevaderas. En la ruta para ver unas de esas huellas, metí el pie en un charco, dato nada relevante para el lector en este momento, pero bastante jocoso e hilarante cuando pasó.
También son muy conocidas las cuevas de Ortigosa (la Paz y la de la Viña) que sin duda merece la pena visitar, las visitas son guiadas, cuestan 3 € y la verdad es que las conservan bastante bien, y la visita es muy didáctica, .
Y cerca de esas cuevas esta el Embalse de González Lacasa o del Rasillo, de hecho cuentan que las cuevas las descubrieron en las obras del embalse y que gran parte de las mismas fueron destruídas para sacar la piedra para este embalse.
Después de la visita a las cuevas y atravesamos hacia el oeste para la última visita del día, “San Millán de la Cogolla” dicen que la cuna de castellano y donde se encuentran los Monasterios de San Millán de Suso y de Yuso.
Por estas carreteras de dios, muy poco transitadas pero increíblemente preciosas, es muy fácil encontrarse con invitadas como esta preciosa amiga que posaba de tal guisa para nuestra cámara.
Depues de un par de horas llegamos a Los Monasterios de San Millán de Suso y de Yuso que fueron inscritos en 1997 como Patrimonio de la Humanidad. La comunidad monástica fundada por San Millán a mediados del siglo VI se convirtió en un lugar de peregrinaje y, en honor de este santo, se construyó en Suso una bella iglesia románica que aún sigue en pie. Aquí se escribieron los primeros textos en lengua castellana, de la cual proviene uno de los idiomas más hablados del mundo, momento patriótico. A principios del siglo XVI la comunidad se albergó en un bello monasterio nuevo, Yuso, debajo del complejo más antiguo que continúa utilizándose en la actualidad.
El segundo día como amenazaba lluvia, decidimos hacer un recorrido más urbano, por Haro (que por desgracia no estaban en sus famosas fiestas del vino), Laguardia, Logroño y Santo Domingo de la Calzada.
De Haro poco que contar, típico pueblo español, bares y habitantes a partes iguales, en Laguardia (Vitoria-Gasteiz) hicimos una parada, porque nos recomendaros pasar por allí, es un pueblo muy tranquilo, turístico y con mucho ambiente en verano. En el camino dejamos las famosas Bodegas del Marqués de Riscal diseñada por Guerin (el mismo del Guggenheim), bastante famosa pero en la que conviene concertar visita, nosotros pasamos de largo. La fotos de las botas es de allí, hubiera habido mil fotos mejores, pero he puesto esta porque me apetece, simbolizando el caminante y sus pisadas.
El resto día estuvo pasado por agua, y en Logroño no pudimos disfrutar al cien por cien de la calle Laurel y sus famosa tapas, que sinceramente no estuvieron a la altura de su fama, aunque quizás fuera por el día lluvioso. Dos camareros/as en dos bares más secos que la mojama. Mal procentaje. La primera cerró el chiringuito a las 3:30 una aberración en cualquier sitio de tapeo, y el segundo me miró mal y todo, entré al bar y me dijo de mala gana:
- ¿Que quieres?
- Yo le contesté casi llorando del susto- Pues… tomar algo. (cosa bastante lógica en un bar, por otra parte)
Luego le pedimos unos tenedores y los debe estar poniento todavía, así que desde aquí mi repulsa a ese camarero, sin mucha acritud, porque un mal día lo puede tener cualquiera. No diré el nombre del bar, primero porque no me acuerdo y segundo porque si vuelvo no quiero que me escupa en el trina, aunque la primera razón pesa más.
Por la tarde disfrutamos de un mejor tiempo y aprovechamos para pasear por Santo Domingo de La Calzada y para culminar terminamos entrando como quien no quiere la cosa al teatro para ver “Historia de un caballo” de Tolstoi, una buena obra representada por una compañía bastante decente, aunque aparentemente no profesional.
En fin, unos días inolvidables en una zona maravillosa, de naturaleza, vino y paisajes, aunque lo malo de las rutas en el coche es que no puedes disfrutar de la ruta de los vinos como te gustaría, borracho perdido, vamos como debería ser.
Y esto es todo, se despide el tio Matt de los Fraguel contando a mis sobrinos Gobos nuestras peripecias por el exterior.
PD: A la vuelta visitamos Aranda de Duero y Atapuerca, pero no pudimos ver el yacimiento porque es necesario apuntarse con algo de antelación, tendremos que volver a verlo, porque lo que tienen montado es impresionante.
Pues eso, !!!A viajar, lo que se pueda¡¡¡
Escrito: Julio 18th, 2008 en Archivo, Cultura, Utilidad, Amigos, Viajes.
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Comentarios de todo a cien
Comentario de
Marcos
Escrito el: 24 Julio 2008, 15:42
COMUNICADO OFICIAL:
Os prometemos que no tenemos que ver nada con los zulos de ETA.



















GRACIAS POR ESCRIBIR :-)